Con intervención quirúrgica, médicos del IMSS Guerrero evitan muerte cerebral en menor de edad

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Foto / Archivo

Acapulco, Gro. 15 de Enero del 2018. – Por unos instantes la sonrisa de Kaori, de apenas tres años de edad, se detuvo. Al jugar en su casa cayó del primer nivel, una altura de tres metros. El incidente le generó de forma inmediata un hematoma epidural agudo, que de no ser atendido de urgencia le ocasionaría muerte cerebral.

Por unos instantes su frágil cuerpo quedó tendido inerte, para ser trasladada de urgencia al Hospital General Regional (HGR) N° 1 Vicente Guerrero del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Acapulco.

En el trayecto hacia el nosocomio, la menor despertó, sin embargo, iniciaron las convulsiones y vómito, además de la evidente fractura craneal, relató el señor Leónidas Cuevas Gatica, padre de Kaori.

Explicó, que los hechos ocurrieron cuando al salir de la guardería, su hija menor se dispuso a jugar y “en unos segundos de descuido ella cayó unos tres metros. Cayó de lado, inconsciente, y ya no se levantó”.

Al ser recibida con prontitud en el servicio de urgencia en el Hospital, se le realizó una tomografía, que comprobó el diagnóstico médico original. Se había formado un coagulo, médicamente identificado como hematoma epidural agudo (HEA).

El médico neurocirujano del HGR N° 1, Daniel Álvarez Sandoval, explicó que los HEA, se identifican como una de las patologías quirúrgicas más frecuentes que son atendidas y niños y adolescentes, asociadas con las fracturas.

Los síntomas de esta patología deben ser identificados por la población, para que caso de que ocurra un golpe de este tipo, sea conducido de urgencia con un médico; las características son: vómito, somnolencia, estupor y hemiparesia (se refiere a la disminución de la fuerza motora o parálisis parcial que afecta un brazo y una pierna del mismo lado del cuerpo).

De acuerdo con el especialista, anualmente el HGR N°1 registra 20 casos de hematoma epidural agudo en menores –de cero meses a jóvenes de 20 años de edad-; indicó que se registra una mortalidad de 30 por ciento de los mismos, debido a que el paciente no es llevado con prontitud a recibir atención médica.

 “Se pierden los reflejos neurológicos y en término de ocho a 12 horas el paciente ya está en muerte cerebral, entonces ya es una evolución progresiva a la muerte cerebral y la muerte clínica del paciente”, explicó.

En el caso de Kaori, precisó, el hematoma fue extra cerebral, es decir, no fue dentro del cerebro, por lo que al quitar de manera oportuna el coágulo, el paciente se recupera de manera íntegra. Actualmente, la menor, quien el próximo 27 de enero cumplirá los cuatro años de edad, goza de una excelente salud y se prepara para cumplir su estancia en guardería.

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