Cetegistas vandalizan el Congreso local otra vez

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*Destrozaron muebles y aparatos electrónicos

*También quemaron documentos

*Insultaron al diputado Antonio Helguera Jiménez

*Retuvieron y liberaron a un policía estatal

Chilpancingo Gro; a 02 de mayo del 2019.- Poco después del mediodía de este jueves varias decenas de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG), irrumpieron de manera violenta en las instalaciones del Congreso del Estado y arremetieron contra mobiliario, equipo de oficina, puertas, ventanas, incendiaron varios expedientes que sustrajeron de la Biblioteca, entraron al salón de plenos y desde la tribuna declararon abrogada la “Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto”.

Advirtieron que si no hay una Reforma Educativa que incluya los puntos de vista de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sus acciones serán más violentas.

El contingente magisterial, unas 500 personas, llegó a las puertas del Congreso minutos después del mediodía. Con un esmeril cortaron al menos 3 candados con los que se había asegurado la reja de acceso.

A la una de la tarde con diez minutos los diputados Antonio Helguera Jiménez, Alfredo Sánchez Esquivel, Arturo Martínez Núñez y Ricardo Castillo Peña, de Morena, fueron a su encuentro e intentaron dialogar con ellos.

La respuesta fue una sarta de insultos, mentadas de madre e incluso jalonearon a Antonio Helguera Jiménez, quien les pedía que no fueran a causar destrozos en el edificio.

El diputado Ricardo Castillo Peña empezó a gritar y a señalar a uno de los profesores disidentes cubierto del rostro al que acusó de estar borracho.

“Es una pena que estos señores se digan indignados y sean maestros, está tomado, está tomado, huele a alcohol, huele a alcohol”, gritó el legislador de Morena, lo que encrespó a los docentes.

Luego, sólo unos cincuenta profesores encapuchados ingresaron a las instalaciones legislativas. El resto de los manifestantes, entre los cuales había estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, se quedó en el exterior del edificio.

En la biblioteca, que está a unos metros de la puerta principal, sustrajeron documentos a los que les prendieron fuego, destruyeron botes de basura, rompieron puertas, ventanas, sillas, sillones y equipos de cómputo que estaban en esa área del inmueble.

Después se dirigieron al área de oficinas en la planta baja y destrozaron muebles. En un cubículo de Comunicación Social desde la que se hacen las transmisiones de las sesiones de los diputados, contigua a los sanitarios, hicieron añicos los aparatos electrónicos que ahí se encontraban, muchos de los cuales son de alto costo. Alguien les dijo que “ahí había miel”, equipo valioso.

Ahí reventaron a patadas puertas de oficinas, rompieron computadoras, escritorios, sillas, sillones y tiraron al piso documentación que sustraían de los canceles de esas oficinas.

Enseguida los encapuchados entraron al salón de plenos en donde destrozaron sillas, sillones de los legisladores; abrieron a patadas la puerta de acceso a las galerías.

Uno de los manifestantes dijo desde la tribuna parlamentaria: “Compañeros diputados (se dirigió a los maestros disidentes), agarren su micrófono, vamos a abrogar la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto”. Simbólicamente la abolieron.

En la cafetería tiraron garrafones de agua, destrozaron el mobiliario, bocinas y mesas.

Los maestros disidentes se retiraron de ese lugar y pasaron de nuevo a la Biblioteca donde rompieron una puerta de acceso y sustrajeron del interior tres cajas de archivo muerto con documentación, a la cual le prendieron fuego a unos dos metros de la reja de acceso principal al Congreso.

Después, corretearon a un grupo de policías estatales y bajo el puente elevado vehicular localizado a unos 200 metros al norte del Congreso local, retuvieron a un elemento al que le quitaron su escudo y se lo llevaron agarrado de los brazos hacia donde se encontraba el grueso de manifestantes.

“Compañeros, ¿qué le vamos a hacer?”, gritó uno de los maestros disidentes cubierto del rostro.

“! Lo vamos a quemar, allá está la lumbre!”, le respondió otro encapuchadas a lo lejos.

El policía estatal, con voz atemorizada, les dijo que estaba haciendo su trabajo, que él sólo estaba recibiendo órdenes.

Otro grupo de policías estatales antimotines fue perseguido por profesores y normalistas sobre la avenida José Francisco Ruiz Massieu, donde en cuatro camionetas lograron evadirlos y enfilar hacia la zona donde se encuentra la dirigencia estatal del PRI.

Posteriormente, otros agentes que iban a pie de esa corporación fueron perseguidos y huyeron también rumbo a la plaza Palmas.

Frente al Congreso, sobre la avenida Trébol Sur, el policía estatal que había sido retenido, fue liberado por los disidentes y caminó con dirección al norte para encontrarse con sus compañeros que lo esperaban debajo del puente elevado entre plaza Palmas y la agencia de autos Jeep.

Antes de vandalizar en las instalaciones del Congreso, los aproximadamente 500 maestros disidentes habían salido en marcha desde las oficinas de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), enfilaron por la avenida Rufo Figueroa hacia la Cámara de diputados.

En estas movilizaciones también participaron trabajadores del Colegio de Bachilleres, de la Sección 18 del Sindicato de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (SUSPEG), entre otros. (www.agenciairza.com)

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