¡Jálalo que es pargo!… La otra pandemia, en rojo

En Acapulco se han recrudecido los hechos violentos, con esa marca o saña característica de las bandas del crimen organizado.

Por Jacko Badillo

Por si los estragos que ha venido dejando la pandemia fueran pocos, y a pesar de que al menos oficialmente hemos avanzado a semáforo amarillo, lamentablemente en Acapulco la otra pandemia que hemos venido padeciendo nuevamente se vuelve a estacionar en rojo, ante el incremento en las últimas semanas de los índices delictivos, particularmente los asesinatos con violencia.

Si bien debemos reconocer que durante algunos meses esta situación disminuyó, queremos pensar que porque hasta los criminales tuvieron que quedarse en casa por el elevado número de contagios de Covid-19, de un tiempo para acá en Acapulco se han recrudecido los hechos violentos, con esa marca o saña característica de las bandas del crimen organizado, en la gran mayoría de los casos relacionados, al menos así parece, con el tema de la extorsión o cobro de piso.

Los enfrentamientos y ataques a balazos a sitios de taxis en pleno centro de la ciudad y en la zona de la periferia, han vuelto no sólo a cobrar víctimas, sino a generar temor y no pocas veces pánico entre ciudadanos comunes que tienen la mala fortuna de toparse con este tipo de hechos que amenazan volverse otra vez el pan de cada día.

Incluso, casos que por su característica hasta parecen sacados de alguna película de acción, con delincuentes montados en motos acuáticas para ir a cometer asesinatos en sitios turísticos, para luego huir impunemente.

Es aquí donde como sociedad civil y, en mi caso, como representante del sector empresarial, debemos hacer un llamado a los tres ámbitos de gobierno a no relajar la estrategia de seguridad; incluso, pedirles que, si es necesario hacer un replanteamiento de los operativos, de la labor de inteligencia y la coordinación interinstitucional, en donde incluso la iniciativa privada podamos también aportar la parte que nos corresponde.

Acapulco no debe ni merece ser otra vez rehén de la delincuencia, no lo podemos permitir; hagamos causa común con nuestras autoridades y denunciemos todos aquellos ilícitos que pretendan cometernos esas personas que han escogido el mal camino, y que la autoridad actúe con todo el rigor de la ley, no hay de otra.

Mientras tanto… ¡Jálalo que es pargo!